domingo, 30 de marzo de 2014

Ni mandonas, ni duras ni frías… ¡Jefas!

Por 
Lorena Barboza                                      
Periodista y educadora


Me parece volver al pasado, cuando en varias ocasiones escribía sobre las distintas formas de discriminación hacia la mujer.  Sin embargo, leyendo sobre la “Campaña Ban Bossy”, de la ejecutiva de Facebook Sheryl Sandberg, que enseña a las niñas  a ver, en forma natural, el pensar en llegar a ser jefas y a tener aspiraciones, me pregunto ¿por qué hacer una campaña para enseñarles a pensar de esa forma? Sencillamente porque desgraciadamente cuando una mujer ejerce una jefatura se convierte en “mandona” ante los ojos de los demás.  Eso no ocurre con los varones.



Como mandonas, de hierro o frías, han sido catalogadas muchas mujeres que se han distinguido por su poder en la política, los negocios o el mundo artístico.



Es hora de ir desechando esos estereotipos.  No podemos seguir consintiendo que se hagan comparaciones odiosas y que la peor parte la lleven las mujeres.  Tan jefe puede ser un hombre como una mujer, y ambos pueden tener las mismas aspiraciones.  No es justo que a ellos se les considere ambiciosos y a ellas calculadoras por querer alcanzar las mismas metas. 



Todos en casa tenemos niñas o jóvencitas que necesitan de nuestro apoyo y debemos comenzar por fomentar en ellas el liderazgo, y el respeto en el resto de la familia.  Me gusta la campaña de Sandberg en la que dice que "Las palabras importan".  No más términos  despectivos como testaruda, dominante, sabelotodo, agresiva o  mandona par alas mujeres que se distinguen por su capacidad.  Necesitamos un trato igualitario ¿no cree?


sábado, 22 de marzo de 2014

No se deje embaucar

Por Gerardo Barboza
Educador   
Johann Wolfgang von Goethe dijo en su época que “Un hombre vale por tantos hombres cuantos idiomas posee”. En el presente siglo, lo expresado por Goethe no solo mantiene su validez para hombres y mujeres por igual, sino que además toma mayor relevancia para el desarrollo del plurilingüismo y la pluriculturalidad. 

Una gran mayoría de costarricenses aspiran, por ejemplo, a poder comunicarse en varios idiomas, sea, por ejemplo, por razones académicas, profesionales, intelectuales, o laborales. 
Cualquiera que sea la razón, los esfuerzos para hacer realidad esa aspiración son de buena fe. Aceptan, para lograr comunicarse en el idioma de su elección, los requerimientos establecidos –muchas veces no negociables– por el proveedor del servicio. 
Empero, luego de varios meses de cumplir con los requisitos impuestos, aún así, la meta se vuelve, en su lugar, más difícil de alcanzar. 
¿Qué sucedió? Distintas pueden ser las causas del fracaso. Dentro de aquellas atribuibles al estudiante, pueden incluirse la dificultad para aprender una lengua distinta a la materna, la falta de recursos económicos para hacer continuo el esfuerzo, la actitud negativa hacia la lengua que estudia, la desmotivación generada por las malas experiencias en el pasado, y la tediosa y reciclada historia de tener que iniciar el mismo “nivel” de curso, por ejemplo, en inglés, con –otra vez– “the alphabet”, “personal pronouns”, “yes/no questions”, etcétera. 
Muchos estudiantes son convertidos en algo así como “beginners forever”, especialistas en “to be”, “to be going to”, año tras año, curso tras curso, con textos coloridos y técnicas de enseñanza que, en muchos casos, los ridiculizan y que, consecuentemente, producen la deserción; más bien, la expulsión del curso. 
En el proceso educativo, sin embargo, el que tiene la mayor responsabilidad es el que está a cargo de los asuntos administrativos y académicos de la enseñanza: primero, porque es el que impone, en la relación de poder, el plan de estudios –si es que este existe; segundo, porque con ese “plan de estudios” vienen adheridos los libros de texto –acompañados por audio y video para parecer modernos y cuyos índices son, entonces, ese “plan de estudios”–, producidos con un “método talla única” por algún autor “experto” en cualquier otra cosa menos en Costa Rica, y listos para alcanzar las metas de venta. 
 
Los elementos como la infraestructura, los laboratorios y demás que el proveedor del servicio aporte no dejan de ser importantes, pero al final de cuentas, quien debe salir debidamente preparado es el estudiante, con el conocimiento en las neuronas.

¿Qué puede hacer la persona para tomar la decisión de si acepta o no determinada oferta?
Algunas sugerencias se presentan sobre aspectos centrales en cualquier curso, a saber, el método, el proveedor del servicio y el personal docente. 
Sobre el método: los Drs. Jack Richards y Theodore Rodgers, en “Approaches and Methods in Language Teaching”, señalan tres elementos fundamentales: (1) el enfoque, referido a las teorías acerca de la naturaleza de la lengua y del aprendizaje de ésta; (2) el diseño, que incluye los objetivos, el tipo de plan de estudios, el tipo de actividades, el rol del aprendiz, de los profesores y de los materiales; (3) el procedimiento, que incluye las técnicas y las prácticas derivadas del enfoque y el diseño. 
Por lo anterior, solicite a su proveedor de curso que le suministre, por escrito y de manera inteligible, los criterios científicos, académicos y prácticos sobre el método que le vende.
No permita que lo distraigan con el artilugio de que el método utilizado es el más “popular” o que posee “vigencia mundial”. “Popularidad” o “vigencia mundial”, en cursos serios, no son indicadores de calidad. 
La “popularidad” o la “vigencia mundial” son el resultado de la promoción que hace un grupo reducido de mercaderes de la educación con el apoyo de algunos políticos influyentes, como lo indican los autores Canagarajah, en “Resisting Linguistic Imperialism in English Teaching”, y Phillipson en “Linguistic Imperialism”. 
Igualmente, la “popularidad” o la “vigencia mundial” son el resultado de prestigios fabricados por publicidad masiva. Van Els y otros autores en “Applied Linguistics and the Learning and Teaching of Foreign Languages” señalan que en la enseñanza de lenguas extranjeras “las novedades son divulgadas en notable similitud con los artificios utilizados en ventas”.  
El proveedor del servicio: no permita que lo deslumbren con la infraestructura o los equipos del proveedor. No deja de ser importante la comodidad de las aulas, el acceso a equipos que favorezcan el aprendizaje, pero, recuerde que no está ahí por eso. 
La Dra. Chris Wright, en “The Benefits of ESP” (English for Specific Purposes), ofrece los siguientes argumentos, válidos, por igual, para los cursos de idiomas en general:
“…considere la situación de las escuelas de idiomas locales. Estas necesitan atraer un gran número de estudiantes para sobrevivir… Un grupo de estudiantes con necesidades específicas estudiará demasiado material irrelevante y, aquel relevante, si existe, será tratado con insuficiente profundidad”. 
Así como sucede en una cita médica, en la que existe un problema específico que resolver, con la misma seriedad debe atenderse su necesidad específica de aprendizaje. Solicite que le suministren, por escrito, cómo será atendido su caso en particular.
Acerca del personal docente, tome en cuenta:
(1). la formación académica del personal docente. No acepte certificaciones de capacitaciones comerciales espurias de pocas semanas, especialmente las circunscritas al Marco Común Europeo de Referencia (MCER; CEFR por sus iniciales en inglés), o a escalas más obsoletas, entre otras, “American Council on the Teaching of Foreign Languages (ACTFL) Guidelines” (aquellas que etiquetaron –y hasta nuestros días- a los estudiantes como “principiante”, “intermedio” y “avanzado”, y que derivaron que una persona sabe algún “porcentaje” de idioma), así como “acreditaciones” obtenidas a través de pruebas estandarizadas (en inglés) que han sido homologadas “a la fuerza” a esas escalas.
Sobre las falencias del MCER –aun no se conocen sus ventajas más allá de las comerciales y adoctrinadoras- que se supone es la escala “moderna”, la literatura científica es vasta. Un ejemplo que le orientará a comprender que los derivados del MCER no poseen base teórica, así como cualquier prueba estandarizada (especialmente de inglés), libros de texto y material digital homologados a ese marco, es el siguiente:
“Los datos sobre los estudios de esas escalas fueron sobre la base de juicios intuitivos de profesores en lugar de muestras de rendimiento. Lo que vemos en las escalas del MCER es, por lo tanto, “esencialmente a-teórico” (Fulcher 2003: 112), una crítica que North y Schneider (coautores del MCER) (1998: 242-243) admiten que es el caso. Desde este análisis, se ha repetido con frecuencia que las escalas no tienen ninguna base teórica o investigativa sobre la adquisición de una segunda lengua (Hulstijn 2007: 666)”. (Fulcher. The reification of the Common European Framework of Reference (CEFR) and effect-driven testing). 
Entonces, cuando le dicen a usted o a sus hijos que está en un nivel “A1”, “A2”, etc., ¿qué significa eso? La carencia de base teórica en los procesos de enseñanza, aprendizaje y evaluación de lenguas que derivan una praxis errónea en el aula, ¿será una de las razones de mayor peso que lo limita en el aprendizaje de lenguas, y sobre la cual se “fundamenta” la política educativa financiada con fondos públicos, y por la cual no se aprende al menos el inglés desde la primaria pública, debiendo pagar más cursos de inglés en la etapa adulta…? 
(2) el conocimiento teórico y práctico de la lengua que enseña, de pedagogía y de andragogía.
(3) la experiencia internacional e intercultural.
(4) el área de interés en la enseñanza –los docentes obligados a enseñar de manera “integral” todos los aspectos de un curso, reduce los costos para el proveedor, pero podría traerle problemas en su aprendizaje.
(5) la vocación y el carisma. 
Buena suerte, y que logre hacer realidad sus valiosas aspiraciones.

lunes, 17 de febrero de 2014

¡Alarmante!

Por  Ángel Frías
Escritor

Siento pena y rabia por lo que está pasando en Venezuela.

Tras ojear lo colgado en las redes sociales, siento que la democracia que algunos pregonan es fruto de las ganas de quedar bien, más que de sus convencimientos personales.
Yo los llamaría demócratas de pacotilla. 
Si como de todos es sabido Venezuela cuenta con una de las mejores constituciones del mundo según expertos y fue votada por más del 71% de los venezolanos; si la democracia es una forma de organización en la que la titularidad del poder reside, en la que las decisiones colectivas del pueblo son adoptadas por aquellos que en participación directa o indirecta fueron elegidos por él... Si como vimos en las últimas elecciones ni con la alianza de partidos opositores agrupados en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) lograron el triunfo, consiguiendo el 44,97% del total de los votos, frente al 54,42% conseguidos por el presidente actual, batiendo ademas un récord al obtener una participación del 80,94%, ¿cómo es posible el que tantos pseudodemócratas, estén a favor de reventar los designios que un pueblo eligió democraticamente?

Me da, pena y rabia como digo en mi enunciado, al ver lo escriben y cuelgan en las redes sociales algunas personas sobre ese pueblo, incluso sin haber estado nunca en él.

jueves, 6 de febrero de 2014

Un título universitario... ¡Claro que vale la pena!


Por Lorena Barboza                                      
Periodista y educadora


En este nuevo siglo, hay quienes lo ponen en duda, planteándose si el gasto para estudiar es una inversión o un despilfarro… Esa esa una lamentable forma de iniciar el 2014.



40 jefes de Estado y más de 1.500 líderes empresariales mundiales se reunieron la semana pasada en el Foro Económico Mundial (WEF), en la localidad alpina Davos, para analizar los problemas derivados de la reciente crisis financiera y económica global. 



Entre otros temas, la importancia de invertir en educación se discutió ante lo que destacaron como un panorama desalentador:  cerca de 285,000 graduados en Estados Unidos ganan el salario mínimo, y la mitad de los estudiantes termina, en promedio, con una deuda de 30,000 dólares.



Lógicamente esos datos son escalofriantes y preocupantes, pero tan solo pensar en limitar el acceso a la educación superior a los jóvenes, solo podría generar en una mayor desigualdad social.  La crisis mundial ya trató de explicarla el Centro de Estudios del Fondo Monetario Internacional (FMI) en un informe, publicado en el 2010, cuyos datos son concluyentes. Dice que una de las principales causas de la actual crisis es el crecimiento de las desigualdades sociales, donde la concentración enorme de las rentas en los sectores más adinerados (provenientes de las rentas del capital, principalmente), es a costa de las rentas de los ciudadanos que en su mayor parte proceden de su trabajo.  La consecuencia de esa desigualdad ha sido el descenso notable de la capacidad adquisitiva de la mayoría de la población, que ha obligado a su endeudamiento vertiginoso.



Esperemos que la pregunta sobre la inversión en educación hecha en Davos, no pase a más; de lo contrario el panorama sería asolador.  Si llegase a limitarse la educación universitaria, podríamos concluir dos cosas: tendrían garantía de una vida digna solo aquéllos que nacen ricos o, en última instancia, solo aquéllos que sean formados como analfabetas funcionales para ser mano de obra barata.



¿Para qué más riqueza sin abrazar y enfatizar las humanidades? 

lunes, 20 de enero de 2014

¿De qué Dios hablamos?

Por  Ángel Frías Coca
Escritor


Huyo hacia lo desconocido; me sumerjo en mi interior intentando no ver ni escuchar, y leo cualquier cosa que me arroje algo de luz. Sigo intentando comprender el porqué de las cosas transcendentales. 

“Dios necesita ser libre” o quizás los no creyentes necesitaríamos el que lo fuese, para así poder llegar a comprender o ser un poco menos crítico hacia toda esa parafernalia que le rodea.

Deberían los creyentes dejarle escapar de tantas y tantas religiones; harían muy bien esos mismos que le adoran el dejarle ser como suelen predicar y que, de motu propio, ingresase en los corazones de la gente y no empujado por la codicia de siempre.

Los intereses materiales que unen a pastores, curas, políticos y dictadores sean del pensamiento que sean, no lo han permitido nunca ni lo permitirán, puesto que les viene como “anillo al dedo” la falta de información de la que gozan los pueblos -en general- con respecto a las vidas, andanzas y financiaciones de esos pastores.

Tomemos como ejemplo Argentina, un país donde los obispos desde 1994 reciben un haber salarial y luego una pensión pagada directamente por el estado, equivalente a la de un juez de primera instancia. Es por eso que, fijándome en esta pequeñísima falta de pudor y comparándola con los actos de pedofilia, amén de las aberraciones oídas a diario y la falsa moral de todos estos lideres- me sigo preguntando quién puede ser ese Dios que tanto mal permite entre sus mismos predicadores. Pero también tropiezo con un dilema… el de cómo alguien me pudiese explicar quién es Dios; ¿cómo saberlo o entenderlo sino es a través de esos seudopastores, curas o dictadores? Son los mismos que, por desgracia, viven de los más desfavorecidos; son esos personajes que apoyados por nuestros  familiares, nos llevaban desde nuestra más tierna infancia -abusando de su poder y sin nuestro consentimiento- a las Iglesias; son esos mismos que te atemorizan sino compartes sus creencias.

Otra de mis incógnitas… cómo llegar a entender -tras la lectura del Antiguo Testamento- que la idea de conocer a Dios o alcanzar la comunión con Él, mediante nuestros propios esfuerzos, es algo (siendo muy correcto con la expresión) como poco extraño.

Y ahora, intentando no hacerme más preguntas, ¿de qué Dios estoy hablando? ¿del cristiano, el árabe, el judío?  Si como dicen las escrituras todos son descendientes de un mismo personaje llamado Abraham, ¿cómo es posible la existencia de tantas religiones?

Por todas esas preguntas sin contestación es por lo que me inclino a pensar que existirán tantas religiones como el vividor de turno quiera, apoyado en esas pobres almas deseosas de creer en algo, y amparadas por los dictadores con sus afanes de lucro; los mismos que nos obligan a odiarnos, e incluso a matar.  Y esto no es cosa de nuestros ancestros ya que ahora, por desgracia, en los tiempos actuales siguen imponiendo su verdad ante los demás, de diferentes maneras.

Muchas aerolíneas nos estafan descaradamente

Por Lorena Barboza
Educadora y periodista


Viajar en avión dejó de ser un placer. Es el sinsabor que tengo y se debe a las extremas medidas de seguridad implantadas en los aeropuertos, los precios de los boletos y el abuso de las aerolíneas.

Comprendo la necesidad de tener medidas de seguridad, especialmente por el gran tránsito diario de miles de personas y por los hechos violentos reportados en algunos aeropuertos.  Pero de eso a arrebatarle a los pasajeros desde un yogurt hasta cualquier botella con líquido, me parece muy exagerado.

¿Y qué me dice de los precios de los boletos?  Obviamente las aerolíneas incurren en gastos como salarios, impuestos aeroportuarios, gubernamentales y precios de los combustibles, entre otros.  Pero, ¿por qué traspasar el peso de esos gastos a los clientes, especialmente cuando nos quedan debiend, desde hace mucho tiempo, un buen servicio? Ya, con costos, sirven alguna galleta y una bebida barata... Las aerolíneas han hecho 'su agosto' a costa de sus clientes y ofreciendo un pésimo y pobre servicio.

Otra de las incoherencias establecidas es el límite en el número de maletas permitidas por pasajero; cada vez le permiten llevar menos, y lo más lamentable es ver cómo -por una o dos libras de más- obligan a la persona a abrir su maleta en frente de todos para sacar lo que pueda, y así cumplir con las 50 libras establecidas; de lo contrario, lo obligan a pagar una suma caprichosa para cubrir el exceso de peso.  ¡No se vale!  No hay consideración hacia el pasajero.  Y por cierto, ¿por que si dos o más personas de una familia viajan juntas no se equipara el peso de su equipaje total?  ¿Por qué obligarlos a pasar cosas de las maletas con peso extra a las que no alcanzan el peso de 50 libras?  No se justifica esa medida, y más aún cuando se desconsidera abiertamente a los ancianos o adultos con niños, principalmente. 

¡Sí, las aerolíneas abusan!  Son muy estrictas cuando los pasajeros ‘no cumplen’, pero ni siquiera se disculpan cuando venden más boletos de los que deben, pierden nuestro equipaje o cambian nuestros vuelos a su antojo.  El pasajero siempre está en desventaja, y eso es un irrespeto.

Como usuarios debemos defender nuestros derechos, denunciar e ir hasta las últimas consecuencias para acabar con tantos excesos. ¡Tenemos que recordar que no nos hacen un favor; las aerolíneas nos venden un servicio!

miércoles, 8 de enero de 2014

¿Radioterapia? ¿Quimioterapia? ¿Pastillas?

Por Lorena Barboza          
Educadora y periodista


...Muchos somos los que nos preguntamos el por qué de tantas enfermedades tan nocivas para los seres humanos; también sabemos de todos los adelantos de las técnicas actuales y su imposibilidad para erradicarlas.


Entonces, ¿por qué hay tanto enfermo crónico? ¿Son necesarios para mantener un gran negocio? El Premio Nobel de Medicina 1993, Richard Roberts, en una entrevista para el diario La vanguardia dijo “…las farmacéuticas a menudo no están tan interesadas en curarle a usted como en sacarle dinero, así que esa investigación, de repente, es desviada hacia el descubrimiento de medicinas que no curan del todo, sino que cronifican la enfermedad y le hacen experimentar una mejoría que desaparece cuando deja de tomar el medicamento. …Se han dejado de investigar antibióticos porque son demasiado efectivos y curaban del todo. Como no se han desarrollado nuevos antibióticos, los microorganismos infecciosos se han vuelto resistentes y hoy la tuberculosis, que en mi niñez había sido derrotada, está resurgiendo y ha matado este año pasado a un millón de personas”.


Sabemos que el SIDA y el cáncer, por ejemplo, no han podido ser controlados… Uno se imaginaba que la política y la religión se movían por intereses meramente económicos, por las luchas por el poder, pero lo que me eriza el cabello es la posibilidad de que pudiese entrar en el juego de esta ruleta rusa, la sanidad internacional.  Y me pregunto… ¿por qué se permite tanto mal en el mundo y por qué la colaboración de los medicos, quizás aún sin querer?